Los gastos de educación pueden ser complejos, pero te los simplificaremos. Estos son algunos ejemplos de lo que puedes y no puedes deducir:
Puedes deducir lo siguiente:
Matrículas.
Costos de inscripción.
Gastos pagados al establecimiento educativo, condicionados a la inscripción (costos de laboratorio, por ejemplo).
Determinados libros, útiles y equipos relacionados con el curso (solo para el Crédito de Oportunidad Americana).
Los gastos indicados anteriormente (correspondientes al semestre siguiente), siempre y cuando el semestre comience en los primeros tres meses de 2024.
Gastos de educación pagados en efectivo, con cheques, tarjetas de crédito o a través de cuentas de ahorro.
Gastos de educación pagados con préstamos, regalos y herencias.
No puedes deducir lo siguiente:
Alojamiento y comida.
Costos y materiales por cursos que no otorgan diploma (deportes, juegos o pasatiempos), excepto cuando el curso o la actividad forma parte de la carrera del estudiante. Para el Crédito Perpetuo por Aprendizaje, estos gastos califican si el curso ayuda al estudiante a adquirir o perfeccionar habilidades laborales.
Seguro.
Gastos médicos o cuotas de estudiante.
Transporte o millaje.
Costos para mantener o adquirir una licencia (corredor, contador público, etc.).
Gastos de tutoría.
Costos de colegios secundarios o primarios privados.
Uniformes para escuelas secundarias o privadas.
Tasas de solicitud para estudios de grado o posgrado.
Gastos de guardería.
Gastos de escolaridad domiciliaria.
Contribuciones a la cuenta de ahorros para la educación Coverdell de un estudiante.